Claves para triunfar en la sociedad orientada a la productividad.

Estrés, ansiedad, THA.

Trastornos del sueño, alergias, y eczemas.

Las enfermedades del siglo 21 son neuronales. Según OMS, estas enfermedades y patologías suponen el 12% del total de las enfermedades. Las mismas pueden llegar a ser limitantes para quién las padece. Estas enfermedades, están tan naturalizadas, que según la OMS entre un 35 y un 50% de las personas que las padecen no han sido correctamente diagnosticados ni tratados.

La naturalización de las enfermedades neuronales, no es más que el sometimiento inconsciente que las personas sufren ante un modelo opresor orientado al rendimiento.

En este modelo del rendimiento aparecen las cadenas de gimnasios, los mobile banks, los clubes de beneficios, los centros all-in-one, los lifehacks de lo cotidiano, los cursos de inglés en tiempo record, los nootropicos, la nutrición molecular, los laboratorios genéticos y todo tipo de atajo a la productividad.

Según Byung-Chul Han nos estamos desprendiendo aceleradamente de la negatividad característica de las sociedades disciplinarias, condicionadas por la negatividad del deber, para entrar a una sociedad que se rige por el positivismo.

La demanda de productividad, acelerada por la cuarta revolución industrial, necesita reemplazar el paradigma disciplinario, que tiene un efecto bloqueante, por uno de rendimiento. De este modo el inconsciente social pasa del deber al poder. Se vuelve más rápido, activo, y más productivo. Sin embargo, el sujeto sigue disciplinado.

El humano, inmerso en el sistema de producción, no cae en cuenta, que seguir inherente a la vorágine del rendimiento no salvará su talento de la depresión sino por el contrario se convertirá más rápidamente en un sujeto menos innovador.

Según Osborne y Frey – principales investigadores de los procesos de automatización del trabajo – los empleos rutinarios y de bajo nivel de interacción tienen más posibilidades de desaparecer del sistema. Es por eso que el rendimiento como condicionante oculto del sistema puede empujar a las personas sin darse cuenta hacia la rutina. Y es justamente esta, la que deprime la empleabilidad de las personas.

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El objetivo de aprender, según Nietzsche, es el desarrollo de una cultura superior distinta a la de aquellos que viven en una rutina sorda. Aprender requiere entrenar la mirada. Reaccionar inmediatamente a cada estímulo, es según Nietzsche, en sí, ya es una enfermedad, un síntoma del que vive cansado.

En una sociedad de agotados, las noticias se tratan sin profundidad y los debates no llegan a ningún acuerdo. En Argentina, por ejemplo, en este momento los desaparecidos son objeto político. Las personas se preguntan qué corriente política tiene más desaparecidos como si por tener menos fuese una mejor escudería.

La reacción superficial está a la orden del día.

Es que el ejercicio de aprender a observar requiere paciencia, dominio emocional, y saber que la manera en que observamos el mundo, es sólo eso y nada más.

El neuro-enhancement o uso de nootropicos no es una solución al sujeto incapaz de observarse a sí mismo, los demás y el sistema. El dopaje solo incrementa el rendimiento de un sujeto destinado al acoso espiritual.

Los condicionantes ocultos a la acción del ser, permanecen más invisibles que nunca porque el ser “soberano” se empeña en seguir produciendo. La capacidad de aprendizaje y el desarrollo de nuevos agentes de cambio se restringe por el condicionante de la productividad. El gran problema de la sociedad del rendimiento es observar y observarse siendo parte de un sistema de utilidad. Esto hace que el sistema para las personas se mantenga oculto como condicionante del comportamiento humano.

La inmersión total de la sociedad en el sistema productivo, limita la capacidad de aprendizaje, y el desarrollo de nuevos agentes de cambio capaz de modificar los sistemas sociales donde se desempeña. Lograr modificar un sistema exige entrenar la capacidad de observar. Observar, vacilar, y contemplar para el sistema de producción son comportamientos que obstaculizan la maquinaria de producción. Sin embargo, estas acciones son necesarias para la evolución de la cultura, la transformación personal y el desarrollo espiritual.

Seamos obstáculos de la producción.

Seamos menos productivos pero más observadores.

Seamos más observadores que al final seremos mejores.

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